Régimen económico matrimonial: conceptos básicos. 

María Filgueiras García

 

El régimen económico matrimonial es el conjunto de normas que rigen los intereses pecuniarios derivados del matrimonio entre los cónyuges y para con terceros, influyendo -de una u otra forma, según el régimen de que se trate- en todos los actos que lleven a cabo los cónyuges después de contraer matrimonio de los cuales se infieran consecuencias económicas (p.ej., la compra de una vivienda, de un vehículo, la constitución de un préstamo, la realización o percepción de una donación o herencia, la creación de una sociedad mercantil, la celebración de un contrato de alquiler, entre otros).

 

En nuestro Código Civil se regulan distintos regímenes, concretamente en los artículos 1315 y siguientes, siendo los más conocidos el régimen de gananciales y el de separación de bienes. En el artículo 1315 se establece que “el régimen económico del matrimonio será el que los cónyuges estipulen en capitulaciones matrimoniales, sin otras limitaciones que las establecidas en este Código”.

 

Las capitulaciones matrimoniales se recogen en los artículos 1325 y siguientes del Código Civil y tienen por finalidad determinar el régimen económico matrimonial así como regular o contemplar cualquier otra disposición por razón del matrimonio, aunque ésta no tenga naturaleza económica.

 

Dichas capitulaciones pueden otorgarse antes del matrimonio -con la limitación de que deberá celebrarse en un plazo máximo de un año para que éstas no pierdan validez, tal y como dispone el artículo 1334- o después del mismo, y deberán constar en escritura pública para garantizar su validez y efectividad, por lo que han de realizarse ante Notario. Posteriormente, se tomará nota de las capitulaciones en la inscripción de matrimonio del Registro Civil y cuando afecten a bienes inmuebles, también se anotarán en el Registro de la Propiedad.

 

Si por el contrario, los cónyuges no otorgan capitulaciones matrimoniales, el régimen de aplicación será el que determine el Código Civil con carácter supletorio, siempre que en su Comunidad Autónoma no se haya estipulado que rija otro distinto en su defecto.

 

Existen Comunidades Autónomas con competencias en la materia que han regulado la aplicación supletoria del régimen de separación de bienes si los cónyuges no pactan otro distinto en capitulaciones.

 

Centrándonos en la Comunidad Valenciana, se reguló a través de la ley 10/2007, de 22 de marzola aplicación del régimen de separación de bienes a las parejas que tuviesen la vecindad civil en cualquier municipio de la Comunidad, según el artículo 3 de la Ley Orgánica 5/1982, de 1 de julio, de Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana.

 

Sin embargo, nuestra Comunidad carecía de competencias y finalmente se declaró la inconstitucionalidad y nulidad de la ley valenciana 10/2007, con los efectos previstos en los fundamentos séptimo y octavo por Sentencia del Tribunal Constitucional 82/2016, de 28 abril, volviendo de nuevo a aplicarse en este punto la normativa prevista en el Código Civil, por lo que resulta importante reseñar que los matrimonios celebrados durante la vigencia de esta norma (ley 10/2007), se regirán -salvo pacto en contrario estipulado válidamente a través de capitulaciones- por el régimen de separación de bienes.

 

Pero ¿qué ocurre con los matrimonios celebrados fuera del plazo antes mencionado o en aquellas Comunidades que no han regulado este extremo en sus leyes autonómicas? Que se aplicará lo dispuesto por los cónyuges en capitulaciones o en su defecto, lo dispuesto en el Código Civil, y concretamente el artículo 1316 establece que “a falta de capitulaciones o cuando éstas sean ineficaces, el régimen será el de la sociedad de gananciales”. Por tanto, en nuestra comunidad, con las excepciones y limitaciones antes mencionadas, el régimen de aplicación es el de sociedad de gananciales.

 

Existen multitud de supuestos particulares en cada persona y pareja, dependiendo tanto de la situación económica como de la normativa aplicable -que vendrá determinada, entre otros factores, por la vecindad civil-, por lo que le recomendamos que antes de tomar una decisión al respecto, solicite asesoramiento de un equipo jurídico que estudie sus circunstancias y determine cual es la opción mas ventajosa para usted.